miércoles, 3 de octubre de 2012 www.labolsadesdelospirineos.com
En este país de pandereta donde una de las mayores preocupaciones es la
tristeza de un egocéntrico portugués y donde los políticos primero miran
por ellos, luego por ellos, luego por sus chanchullos y su sillón y
finalmente (algunos) por su comunidad autónoma, en este país de
pandereta donde ni un solo directivo de caja de ahorros está en la
cárcel o al menos ha devuelto todo lo robado, en este país de
pandereta...
donde los políticos han decidido que las clases medias y bajas
soportaran los costes de una crisis en la que nos han metido ellos
gracias a su despilfarro y estrechez de miras, en este país de pandereta
en que nuestros gobernantes han decidido no adelgazar las
administraciones, en este país de pandereta creo que la menos mala
solución a medio y largo plazo es pedir el rescate.
En realidad llegados a este punto no existen soluciones buenas ni
siquiera regulares, el déficit debe recortarse en periodos de bonanza e
incrementarse en aquellos momentos de dificultad como el actual, la mala
gestión de las administraciones gobernadas por PP y PSOE en un 99,99 %
(y que compartan responsabilidades) han propiciado que el déficit se
haya incrementado en el largo periodo de bonanza anterior a la crisis lo
que por supuesto hace imposible que se reduzca en la actualidad, algo
que sumado al agujero de las cajas, no olvidemos ya que es muy
importante, cuyos dirigentes han sido puestos en la poltrona con sueldos
millonarios (y si, hablamos de millones de euros) por PP, PSOE y
sindicatos, convierten el rescate no en una opción sino en una necedad,
perdón necesidad.
La realidad es mucho más sencilla de lo que nos quieren hacer ver, a día
de hoy 40.000 millones anuales se dilapidan en intereses, y esta
insostenible cifra se irá incrementando en los próximos años si no se
logra rebajar los tipos de interés en cada ocasión en que hay que
refinanciar nuestra deuda, algo que no conseguiremos sin ese rescate que
no gusta pero es la única solución, por supuesto hablamos de seguir
dentro del euro y sin hacer default, o sea, sin dejar de cumplir
nuestros compromisos financieros, de no hacerlo hundiríamos nuestra
banca que está hasta las trancas de deuda publica española y
veríamos después si hay dinero para todos, salvo que nos pusiéramos a
fabricar pesetas como locos. En realidad la macroeconomía no es tan
complicada como parece, si no hay rescate pagamos mas por los intereses,
por tanto hay que recortar antes o después todavía mas para pagar esos
intereses cada vez mayores, si dejamos de pagar (como estado) nuestros
bancos quiebran y con la banca quebrada no hay posibilidad de recuperar
el dinero que todos los españoles tienen depositado en ella.
Personalmente pienso que la situación actual va a dejar a nuestra
economía deprimida durante un largo lustro como poco, llegará un momento
(en 16/24 meses diría yo) en que salgamos de la recesión pero nuestras
tasas de crecimiento en los próximos años serán muy bajas, no creo que
hasta 2017/2019 lleguen a superar el 2% del PIB; a ese ritmo de
crecimiento es impensable que la tasa de desempleo baje del 20 % salvo
que haya una salida masiva de inmigrantes. Pero la culpa de todo esto no
tiene nada que ver con el rescate, Rajoy no tiene margen de maniobra, o
al menos no demasiado, y es justo reconocerlo, nos hemos visto abocados
a la crisis por una década de pésima gestión económica, no del PSOE
solamente pues algunas de las comunidades autónomas y ayuntamientos con
records de déficit difícilmente justificables han sido gobernados por el
PP.
Existe un argumento más que explicará estas reducidas tasas de
crecimiento en los próximos años, ese banco malo venderá lentamente los
inmuebles durante la próxima década lo que seguirá dejando paralizada la
construcción pues no tendrá sentido alguno que se construya mas
mientras no se adelgace el parqué de viviendas que a día de hoy es
superior al millón.
Tras todo lo dicho solo hay algo que me resulta incomprensible, como
alguien puede seguir votando a estos dos grandes mastodontes políticos
que han dejado España como un solar, de esos que tardaran décadas en
venderse.
Esta es mi recopilación de los mejores artículos que leo en internet. Principalmente son de economía, pero también habrá otros chismes que me gusten.
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martes, 9 de octubre de 2012
domingo, 7 de octubre de 2012
No es nuestra deuda y no es nuestro rescate
Posted on octubre 3, 2012 by Alberto Garzón Espinosa
Según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus
siglas en inglés) el sistema financiero español tiene a comienzos de
2012 un total de 571.519 millones de dólares en deudas pendientes de
pago con otros bancos internacionales. No obstante, esta cifra es
bastante inferior a la que se daba a finales de 2010 cuando la deuda
total alcanzaba los 706.065 millones de dólares.La mayor parte de esta deuda actual del sistema financiero español tiene su contraparte en los bancos alemanes (139.191 millones) y bancos franceses (115.261 millones), los cuales juntos poseen casi el 45% de la deuda total. Es decir, los bancos alemanes y franceses son los principales acreedores del sistema financiero español y, en consecuencia, los principales interesados en que las deudas se devuelvan.
Estos datos explican en gran parte el llamado “rescate al sistema financiero español”. Este “rescate” únicamente consiste en proporcionar recursos al sistema financiero español para que pueda hacer frente a sus deudas, aplicando como condición duros procesos de reestructuración interna. Así, y como tuve oportunidad de recordarle al ministro de economía hace unas semanas, no se trata realmente de un rescate al sistema financiero español sino de un rescate al sistema financiero alemán y francés. Porque determinados componentes de nuestro sistema financiero son recortados por el camino, tales como los trabajadores, los accionistas e incluso los estafados por las acciones preferentes.
Pero hay una cuestión aún más interesante desde el punto de vista de la economía política y que emerge cuando hacemos dos preguntas que van al corazón del problema: ¿debemos pagar estas deudas? y ¿son estas nuestras deudas?
Cualquier economista liberal se aterrorizará al pensar que hay quien propone no pagar e incluso no asumir como propias estas deudas. Puede ser que hasta los no economistas valoren muy negativamente la falta de moral de quien reniega de un compromiso asumido previamente. Pero lo cierto es que ni las deudas se pagan siempre –la historia económica está llena de siglos de impagos y reestructuraciones de deuda- ni las deudas han de ser asumidas por partes que no fueron las mismas que contrajeron el préstamo –el concepto de deuda odiosa o ilegítima-.
El liberalismo económico siempre ha sido una ideología justificativa de determinadas políticas económicas, pero poco consistente en la práctica. De hecho, lo verdaderamente liberal sería asumir que dado que los bancos españoles están en quiebra –y no pueden pagar por si mismos sus deudas- aquellos que les prestaron también habrían de sufrir pérdidas por haber hecho una inversión ruinosa. De otra forma, como ocurre en la actualidad, existe el llamado riesgo moral: cualquier banco alemán puede prestar a los bancos españoles, aunque sepa que es para apostar en un casino, porque saben que siempre serán rescatados.
La cuestión no puede analizarse, en consecuencia, en términos microeconómicos. Ha de estudiarse el contexto macroeconómico e institucional para poder dar una respuesta satisfactoria y eficiente a este problema tan inmenso.
Y tenemos que hacernos las preguntas adecuadas: ¿tiene sentido que los bancos alemanes que se arriesgaron prestando a bancos españoles, y ganaron tantos beneficios por ello, no tengan pérdidas ahora que se demuestra que fracasaron eligiendo a quién prestar? ¿tiene sentido, por otra parte, que las deudas de las entidades financieras tengan que ser pagadas por los trabajadores en forma de recortes sociales y económicos?
No olvidemos que la economía española tuvo una burbuja inmobiliaria, promovida políticamente por los gobiernos del bipartidismo, para poder escapar de su falta de competitividad internacional. Esto fue una especie de huida hacia delante, permitiendo que durante algunos años se creara mucho empleo y el dinero fluyera hacia los bolsillos de los empresarios de la construcción, de las empresas financieras y de los políticos corruptos. Pero ese crecimiento económico sólo fue posible gracias a que países como Alemania reciclaban sus ingresos comerciales por la vía de préstamos a la periferia europea. Es decir, el milagro español es la otra cara de la moneda del milagro alemán, y viceversa. Un modelo simbiótico en el que ambas partes se necesitan y en la que ambas son responsables en un sentido agregado. Porque una vez uno escarba en la superficie se encuentra con que los únicos que salían beneficiados de este modelo eran las grandes oligarquías de uno y otro país, con la mayor parte de la población de ambos sufriendo recortes en sus condiciones de vida.
Nota: Para profundizar en la idea, un artículo breve que hice hace unas semanas para recordar cómo operaba la burbuja y las relaciones que implicaba entre el capital financiero alemán y el capital financiero español.
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rescate
lunes, 11 de junio de 2012
Tras el rescate a la banca, España se entrega al control supranacional de la Comisión Europea
Fuente, elblogsalmon.com
A diez dias de que el gobierno de Mariano Rajoy señalara enfaticamente que España no requeriría un rescate, y a dos años de que el anterior gobernante dijera al planeta que España tenía la banca más sólida del mundo, por fin se ha llegado a la versión correcta: España está igual que Grecia. Y después que se trató a los griegos de flojos, borrachos y corruptos, no sé lo que dirán de los españoles ahora que los hombres de negro preparan su arribo para intervenir a la banca y al propio gobierno.
Por ello que lo que fue mil veces negado ahora se ha hecho presente en toda su dimensión. Y sólo me gustaría ver la cara de aquellos que negaban que la crisis que estalló en 2008 adquiriría las dramáticas dimensiones de las que vengo hablando desde entonces. Esto es parte de la ceguera de la cual muchos participaron pensando que las finanzas eran el muro más sólido del planeta, olvidando que en verdad todo lo sólido se desvanece en el aire. Los rescates a la banca simplemente han continuado, para evitar el colapso del sistema financiero.
Desde el estallido de la crisis financiera y el desvanecimiento de ese gran castillo de naipes en que se convirtió la economía mundial, es que vengo advirtiendo de las falencias del sistema financiero ponzi que se hizo dominante tras la desregulación total de los mercados financieros (Ley Glass-Steagal incluida). Todo lo que ha ocurrido no ha sido producto del azar sino de la fe ciega de aquellos que optaron por dejar todo al libre arbitrio del mercado, sin pensar que el mercado es gobernado por los intereses de las grandes corporaciones que dominan el mundo. Intereses crematísticos que benefician a menos del 1% de la gente. De ahí la revolución desatada por el 99%. (ver Los orígenes de la desigualdad entre los hombres, o Los estragos regresivos del Neoliberalismo)
A estas alturas, nadie debería dudar que son las grandes corporaciones las que gobiernan y que los supuestos gobiernos democráticos no son más que simples marionetas de estos intereses que el individuo de a pié ignora totalmente. Por eso que el romanticismo de aquellos que creen que dejar todo en manos del mercado, como si todos los interactuantes del mercado tuviéramos el mismo nivel de participación e intereses (ver el equilibrio general walrasiano), no deja de ser una ingenuidad. Una cosa es el mercado en los tiempos de Jean Baptiste Say o Adam Smith, pero otra en los mercados actuales. Y de hecho, Adam Smith (el padre del liberalismo económico) jamás fue partícipe del laissez-faire que hunde a los países. De ahí que se requiere gobiernos fuertes que ejerzan un control eficaz contra las torpezas de lo que se llama mercado; y no gobiernos débiles que dejen toda la cancha abierta a la vía de los fraudes y la corrupción que potencia el “mercado”. Por eso llegan los hombres de negro a España.
A estas alturas no tiene objeto recordar (a menos que sea alguien que de mayor quiera ser especulador) que el motivo del rescate no es más que la fraudulenta banca privada del país, justamente manejada por los especuladores que en este blog han sido tan defendidos. Ahora que la batalla entre los especuladores y la Comunidad Europea se hará más encarnizada, habrá que ver en qué punto se rompe la cuerda: si ganan los especuladores, será el fin del euro; si gana la Comunidad Europea, habrá un gobierno central europeo por sobre el de los países… ¿les recuerda algo?
Por el momento, Angela Merkel ha dado el visto bueno a la aplicación de la Tasa Tobin para el control de los flujos financieros y los capitales especulativos, una idea que llega (para variar) con retraso si tomamos en cuenta que sólo en los tres primeros meses de este año ha significado la fuga de 100 mil millones de euros de la banca española, casi la misma suma del anunciado “plan de rescate”. ¿Rescate?
Por otra parte, y como he señalado en el post ¿Cuánto dinero necesita España y Europa para la supervivencia del euro?, los requerimientos para una relativa tranquilidad española superan los 500 mil millones de euros, una cifra que hoy no existe para la Comunidad Europea. Y como no existe, la Comunidad Europea simplemente dilata o posterga el problema para más adelante y así justificar en los próximos meses una intervención más radical del gobierno español, tal como se ha hecho en Grecia (y que no ha resuelto ninguno de los problemas griegos). De ahí que este llamado “plan de rescate” sea solo el primer paso. Europa se enfrenta a un nuevo verano del descontento, y esta vez no hay margen de maniobra. La crisis ha calado profundo y los caminos se cierran y no van a ningún sitio seguro.
A diez dias de que el gobierno de Mariano Rajoy señalara enfaticamente que España no requeriría un rescate, y a dos años de que el anterior gobernante dijera al planeta que España tenía la banca más sólida del mundo, por fin se ha llegado a la versión correcta: España está igual que Grecia. Y después que se trató a los griegos de flojos, borrachos y corruptos, no sé lo que dirán de los españoles ahora que los hombres de negro preparan su arribo para intervenir a la banca y al propio gobierno.
Por ello que lo que fue mil veces negado ahora se ha hecho presente en toda su dimensión. Y sólo me gustaría ver la cara de aquellos que negaban que la crisis que estalló en 2008 adquiriría las dramáticas dimensiones de las que vengo hablando desde entonces. Esto es parte de la ceguera de la cual muchos participaron pensando que las finanzas eran el muro más sólido del planeta, olvidando que en verdad todo lo sólido se desvanece en el aire. Los rescates a la banca simplemente han continuado, para evitar el colapso del sistema financiero.
Desde el estallido de la crisis financiera y el desvanecimiento de ese gran castillo de naipes en que se convirtió la economía mundial, es que vengo advirtiendo de las falencias del sistema financiero ponzi que se hizo dominante tras la desregulación total de los mercados financieros (Ley Glass-Steagal incluida). Todo lo que ha ocurrido no ha sido producto del azar sino de la fe ciega de aquellos que optaron por dejar todo al libre arbitrio del mercado, sin pensar que el mercado es gobernado por los intereses de las grandes corporaciones que dominan el mundo. Intereses crematísticos que benefician a menos del 1% de la gente. De ahí la revolución desatada por el 99%. (ver Los orígenes de la desigualdad entre los hombres, o Los estragos regresivos del Neoliberalismo)
A estas alturas, nadie debería dudar que son las grandes corporaciones las que gobiernan y que los supuestos gobiernos democráticos no son más que simples marionetas de estos intereses que el individuo de a pié ignora totalmente. Por eso que el romanticismo de aquellos que creen que dejar todo en manos del mercado, como si todos los interactuantes del mercado tuviéramos el mismo nivel de participación e intereses (ver el equilibrio general walrasiano), no deja de ser una ingenuidad. Una cosa es el mercado en los tiempos de Jean Baptiste Say o Adam Smith, pero otra en los mercados actuales. Y de hecho, Adam Smith (el padre del liberalismo económico) jamás fue partícipe del laissez-faire que hunde a los países. De ahí que se requiere gobiernos fuertes que ejerzan un control eficaz contra las torpezas de lo que se llama mercado; y no gobiernos débiles que dejen toda la cancha abierta a la vía de los fraudes y la corrupción que potencia el “mercado”. Por eso llegan los hombres de negro a España.
Los “hombres de negro”
La intervención de los “hombres de negro” que comenzará a partir de este lunes en España (subrayo lo de los hombres de negro porque el ministro Montoro señaló que a España no entrarían jamás los hombre de negro) no es más que el primer paso a lo que Angela Merkel llama la verdadera integración bancaria europea, paso iniciático para la unión política que requiere Europa que consolide la Unión Fiscal. Pero esto, que quede constancia, significa la sumisión de España al control supranacional que demandará la Unión Europea para la supervivencia del euro.A estas alturas no tiene objeto recordar (a menos que sea alguien que de mayor quiera ser especulador) que el motivo del rescate no es más que la fraudulenta banca privada del país, justamente manejada por los especuladores que en este blog han sido tan defendidos. Ahora que la batalla entre los especuladores y la Comunidad Europea se hará más encarnizada, habrá que ver en qué punto se rompe la cuerda: si ganan los especuladores, será el fin del euro; si gana la Comunidad Europea, habrá un gobierno central europeo por sobre el de los países… ¿les recuerda algo?
Por el momento, Angela Merkel ha dado el visto bueno a la aplicación de la Tasa Tobin para el control de los flujos financieros y los capitales especulativos, una idea que llega (para variar) con retraso si tomamos en cuenta que sólo en los tres primeros meses de este año ha significado la fuga de 100 mil millones de euros de la banca española, casi la misma suma del anunciado “plan de rescate”. ¿Rescate?
Por otra parte, y como he señalado en el post ¿Cuánto dinero necesita España y Europa para la supervivencia del euro?, los requerimientos para una relativa tranquilidad española superan los 500 mil millones de euros, una cifra que hoy no existe para la Comunidad Europea. Y como no existe, la Comunidad Europea simplemente dilata o posterga el problema para más adelante y así justificar en los próximos meses una intervención más radical del gobierno español, tal como se ha hecho en Grecia (y que no ha resuelto ninguno de los problemas griegos). De ahí que este llamado “plan de rescate” sea solo el primer paso. Europa se enfrenta a un nuevo verano del descontento, y esta vez no hay margen de maniobra. La crisis ha calado profundo y los caminos se cierran y no van a ningún sitio seguro.
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